Meditaciones Eucarísticas  -  Domingo 14/09/2014     lista

Tanto amó Dios al mundo

   
Tanto amó Dios al mundo - Meditaciones Eucaristicas

Juan 3:13 Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre,15 para que todo el que crea tenga por él vida eterna.16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Jesús le dice a sus discípulos, nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. En esta frase Jesús habla de su divinidad, nos dice que Él es de Dios y que también es de el hombre, que es Dios y hombre. El ha bajado del Cielo y como Dios puede ascender al Cielo en cualquier momento de su vida en la tierra. Que tan grande es el Señor que siendo Dios y viviendo en el gozo eterno de su Padre se rebajó a nuestra naturaleza humana, llena de humillación y sufrimiento. La palabra de Dios descendió de la divinidad para encarnarse en la naturaleza humana, tomó sangre y sustancia de la Santísima Virgen María, fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, por voluntad del Padre Eterno y por el consentimiento de María. Nació para ser la luz del mundo, la luz de cada hombre y cada mujer que viene al mundo, Él vino para ser nuestro camino, verdad y vida, para ser nuestro Dios, nuestro Rey, nuestro Señor y nuestro Salvador.

Jesús siendo Dios, en su naturaleza divina es una emanación del Espíritu del Padre, es el esplendor Divino que vino al mundo a iluminarnos con su luz. Jesús no es creado sino engendrado por el Padre Eterno y su unión con la naturaleza humana en el vientre virginal de la Santísima Virgen María lo hace hombre nacido de mujer para ser nuestro Redentor y ofrecer el sacrificio de su naturaleza humana por el perdón de nuestros pecados. Por eso nos habla de que Moisés levantó la serpiente de bronce el el desierto la cual sanaba a todos los que la miraban, y Él como Dios predice que tiene que ser levantado para que todo el que le vea crucificado, se arrepienta del pecado y acepte que Él dió su vida por nuestros pecados, para que no perezca y reciba la salvación.

Así se manifiesta el gran amor de Dios el Padre que tanto nos amó, que envío a su único hijo al mundo para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna. Es tan grande el amor de Dios que en vez de castigarnos por nuestros pecados hace este sacrificio tan grande de su propio hijo. Jesús siendo el cordero de Dios que quita el pecado del mundo entrega su vida sin remordimiento o queja alguna, pues lo hace porque esta es la única forma en que el hombre puede ser redimido de su pecado.

Jesús vino a enseñarnos el camino al Padre, Él es el camino. Jesús vino a revelarnos la verdad de la salvación, Él es la verdad. Jesús vino a dar su propia vida a cambio de la nuestra, pues Él es la vida. Jesús nos enseña la buena noticia del Reino de los Cielos, Él viene a predicar el arrepentimiento y la confianza que todos debemos de tener en Él, pues es nuestra única salvación.

Dios no envió a su hijo para juzgarnos sino para que nos salvemos por Él. Por esta razón, Jesús nos da toda su misericordia, nos llama a la conversión, nos ofrece los tesoros del Reino de los Cielos, nos colma de bienes y nos da su cuerpo como comida, su sangre como bebida, nos da su muerte para que sea nuestra vida. Jesús se entrega totalmente por nosotros, hace todo lo que puede para conseguir su propósito.

Ahora nos toca el turno a nosotros, Jesús lo ha hecho todo para salvarnos, nosotros tenemos que entregarnos totalmente a Él para que así como el alfarero moldea el barro, él prepare nuestras almas para la vida eterna. Todo el honor y la alabanza para Jesús nuestro Señor y Salvador.

Habla el Señor:
214 El amor de Dios 12-May-95
Jesús:
Hijo mío, Yo te enseñaré algunas cosas acerca del amor.
Tú naciste para amar, puesto que eres hecho en la imagen de Dios y Yo soy amor.
Amar es abrir tu corazón para recibir el amor de Dios, el cual fluirá para que ames a Dios y a tu prójimo. Amar es la tendencia natural de todas mis criaturas.
El amor es mi más grande regalo para ti; no es algo que tú haces personalmente, así que cuando tú amas, estás mostrando que Dios vive en ti.
El significado del amor se pierde cuando la gente contamina el amor con el amor propio; es como si tú estuvieras trabajando para ti y no para Dios. Esto no refleja mi amor y se convierte en orgullo, el más grande enemigo del alma.
Amar es expresar agradecimiento a Dios, lo cual es la deuda natural de mi creación. Yo redimí mi creación al costo de mi vida; por eso es muy importante darle gracias a Dios a través de mi más grande acto de amor, mi muerte en la cruz por ustedes.
Ninguno le ha dado alguna cosa a Dios para que El tuviera que pagarle, así que le respuesta natural a su amor es amarle, agradecerle y hacer su voluntad.
Si tu quieres crecer en el amor tienes que mirar a mi madre, quien verdaderamente ama a Dios el Padre al hacer su voluntad, quien verdaderamente ama a Dios el Hijo al ser mi madre y quien verdaderamente ama a Dios el Espíritu Santo siendo su esposa, y quien verdaderamente les ama a ustedes también porque ella los ha concebido como sus hijos al pie de la cruz.
Une tu amor al amor de mi madre y ofrécele a Dios un sacrificio de agradecimiento.

Notas:


Fecha del encuentro, Jueves  11/09/2014

Autor: José de Jesús y María

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