Meditaciones Eucarísticas  -  Domingo 02/11/2014     lista

Yo soy la resurrección y la vida

   
Yo soy la resurrección y la vida - Meditaciones Eucaristicas

Juan 11:17-27
17 Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.18 Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios,19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. 21 Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano .22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.» 23 Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará.» 24 Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.» 25 Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección, El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?» 27 Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»

Jesús fue a Betanía al saber que su amigo Lazaro había muerto, pues sabía con anterioridad que el iba a morir pero quizo esperar a que muriera para poder mostrarnos su poder y su gloria como el autor de la vida. Mucha gente se encontraba en el lugar para consolar a Marta y a María las hermanas de Lázaro, entre ellos estaban los Judíos que dudaban de la doctrina de Jesús y tenían intenciones de matarle.

Cuando Marta supo que había venido Jesús, ella dejó a su hermana y corrió a encontrarse con el Maestro, le dijo, Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá. Jesús le respondío: Tu hermano vivirá. Ella respondió con fe, si yo se que resucitará en la resurrección del último día. Mas Jesús le respondió: Yo soy la resurrección, El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? Ella le respondío, Si Señor, yo creo que tu eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.

Ella lloraba y Jesús se conmovió y también lloró por su amigo Lázaro. Le pidió a Marta que le llevara a la tumba para hacerla abrir. Marta le dijo, Señor ya lleva cuatro días y su cuerpo hiede, pero Jesús le dijo ya te he dicho que si crees con fe verás la gloria de Dios. Luego Jesús hizo mover la piedra que servía de puerta al sepulcro de Lázaro, miró al cielo, dio gracias a su Padre Celestial y exclamó: Levántate Lazaro. Y Lázaro que estaba muerto, resucito y salio caminando del sepulcro con su cuerpo lleno de vendas. Jesús dijo, desátenlo y déjeno ir.

Jesús es la resurrección y la vida, Él nos asegura que si creemos en Él veremos su gloria. Tanto nos apegamos a la vida terrenal que olvidamos la promesa de Jesús de darnos la vida eterna.

Dios es fuente de vida, la vida es eterna y aunque al morir el cuerpo, se acaba la vida terrenal, el alma nunca muerte y toma vida de Jesus. Jesús dijo, el que come de mi cuerpo y bebe de mi sangre permanece en mí y Yo en él. Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por El, así, quien me come a Mí, tendrá de Mí la vida. Pero el que no come de su cuerpo ni bebe de su sangre o desprecia el misterio de la Preciosa Sangre de Cristo no toma vida de Él sino que recibe la muerte eterna de su alma.

La resurrección de Lázaro fue un gran milagro de Jesús antes de su propia Resurrección. Por esto no debemos de darle tanto valor a la vida que tenemos, pues debemos valorar más la vida eterna. Quie salva su vida la perderá dice el Señor, y quien la pierde la salvará.

El hombre fue hecho para tener vida en el Señor y para el Señor, no para si mismo. Desafortunadamente la mayoría de los hombres vive solamente para satisfacer su amor propio, para amar las cosas del mundo, la sensualidad y el pecado y así rechazan la fuente de vida que Dios nos ofrece. Si las cosas del mundo fueron creadas para el hombre, y no el hombre para las cosas, igualmente el hombre fue creado para Dios y no para si mismo o para la creación.

La muerte es la cumbre de la vida, porque así la semilla muere y puede germinar en el Señor y entrar por la puerta para la vida eterna. Pero hay de aquellos que viven no para el Señor sino para el amor propio, las riquezas, la sensualidad, la vanidad y el pecado, estos mueren para nacer a la muerte eterna, para recibir el castigo por desobedecer la voluntad divina y enaltecer el orgullo.

Para los condenados, la muerte del alma consiste en versen privados de la felicidad eterna. Privados de la visión divina, martirizados por el gusano de la conciencia, la visión del demonio y el tormento del fuego que nunca se apaga.

Habla el Señor:
722 30-03-97 La resurrección y la vida
Jesus:
Querido hijo, hoy es un día de Gloria, hoy es el día que el Señor ha hecho, así que regocijémonos y seamos felices.
Hoy el Sol de la Justicia se ha levantado para brillar la Luz de su Gloria, su Victoria sobre el pecado y la muerte; hoy mi profecía se ha cumplido, que yo reconstruiría este templo en tres días.
Hoy confirmo tu fe en mi resurrección. Yo soy el Cristo resucitado, la victoria de la Luz sobre la oscuridad, de la virtud sobre el vicio, del bien sobre el mal.
Hijo mío, regocíjate en el Señor tu Salvador, quien ha traido al paraíso los frutos de su redención, aquellas almas redimidas por mis sufrimientos y mi sangre purificante.
Tu tienes en mí el testimonio de Dios el Hijo quien confirma la fe de aquellos que reconocen y obedecen a Dios. Tu tienes en mí el camino al Padre, el camino brillante de tu salvación.
Yo te invito a rezar por aquellos que no creen en mi, porque verdaderamente son ignorantes y no conocen el poder de Dios.

Notas:


Fecha del encuentro, Jueves  30/10/2014

Autor: José de Jesús y María

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