Meditaciones Eucarísticas  -  Domingo 30/11/2014     lista

Estad atentos y vigilad

   
Estad atentos y vigilad - Meditaciones Eucaristicas

Marcos 13:33-37
33 «Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. 34 Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; 35 velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. 36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. 37 Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!»

El Señor nos llama a estar atentos y vigilar, pues vivimos en un mundo espiritual donde hay mucha oscuridad. Debemos mantener nuestra lámpara llena del aceite del espíritu para poder tener suficiente luz en todo momento. Es como si vivieramos en una caverna oscura llena de serpientes y peligrosos reptiles que están listos a devorarnos y nosotros debemos estar atentos, vigilar constantemente para no caer en pecado y así perder nuestras almas. Somos ignorantes del momento de la venida del Señor, pues todo se mueve de acuerdo a la voluntad de Dios y lo único que podemos hacer es estar siempre listos, proteger la morada de nuestras almas continuamente, no podemos tomar ningún riesgo en perder lo que tanto nos ha costado.

Al igual que un hombre que se ausenta, deja su casa, da atribuciones a sus siervos y a cada uno su trabajo y ordena al portero que vele. El Señor dejó su casa en la tierra que es la Iglesia, por un tiempo hasta el día de su segunda venida. Dio atribuciones a los apóstoles y todos los que siguen en la sucesión apostólica, esto es sus sacerdotes. A cada uno dió un trabajo distinto, una vocación ya sea de sacerdote, de padre de familia, etc. El ha dejado a cada uno una misión, una responsabilidad de la cual tenemos que rendir cuentas cuando el Señor vuelva. El Señor nos ha llenado de talentos espirituales para que produzcamos frutos para su Reino, nadie se puede quejar de no haber recibido nada. Nos ha dado la vida que en si es el regalo más grande que tenemos, pero si no lo cuidamos podemos perder el alma por no seguir sus preceptos. Nos ha dado la familia para hacer crecer la Iglesia, nos ha dado la fe para que podamos confiar en su ayuda y misericordia. Se ha marchado por un tiempo pero está presente sacramentalmente en la Iglesia y también en cada uno de nosotros.

Nos dice velad por tanto, ya que no sabeis cuando viene el dueño de la casa, pues nadie sabe la hora y el nos advierte que no quiere encontrarnos dormidos. Pues dormidos se encuentran aquellos que han caído en el pecado y sus almas están muriendo, como cadáveres pecan y ofenden a Dios constantemente y sino se arrepienten llegará el Señor cuando menos esperan y los hará pagar por su desobediencia. Están dormidos y se han olvidado de que Dios es el dueño de la vida y se la puede llevar en cualquier momento, pero que tan horroroso debe ser para el pecador que no se encuentra en gracia de Dios.

El Señor dice que llegará como un ladrón en la noche, o como un relámpago que ilumina de un lado al otro la noche. Algunos se preparan y hacen lo correcto, pero otros no. El Señor siendo dueño de la vida, puede llegar en cualquier momento y retirar lo que es suyo. Cuantos niños mueren al nacer, a veces muere la madre y vive el hijo, a veces muere un niño de temprana edad, a veces muere un joven en la plenitud de la vida. Cuantos ancianos entierran a todos sus hijos, por eso nadie sabe cuando morirá. Todos sabemos muchas cosas, menos cuando llegará el Señor.

Por esto nos llama a velar. Algunos estamos fuera del pecado mortal y sin embargo estamos confiados y propensos a caer o a tener poco fruto para el Señor cuando venga. Pues el nos llama a despertar, a estar alerta a vivir cada día como si fuera el Día de la llegada del Señor. Escuchemos su voz que taladra en nuestra conciencia en secreto: "Despierta durmiente, levántate de los muertos y la luz de Cristo brillará sobre ti"

Oración:
Señor, danos la luz que necesitamos para ver claramente en las tinieblas de este mundo, danos tu Espíritu Santo para permanecer alerta y no dormirnos en nuestra propia complacencia. Haznos ver el tesoro de tu Presencia en el alma para que luchemos a capa y espada contra todos los enemigos espirituales. Llénanos de celo por tu casa, ya que nos has hecho templos de tu Espíritu.

Habla el Señor:
124 Reza por esta humanidad 26/07/2014
Jesús
Hijo mío, Yo quiero que tu vivas siempre alerta, pues el enemigo está por todos los lados. El enemigo busca tu destrucción, pero tu debes ser fuerte, debes mantenerte siempre en mi luz y mi camino, así te protegeré. Hijo mío, reza por esta humanidad que está tan lejos de mí, pues el enemigo está haciendo desastres con ellos, pero mi gracia les salvará y esa gracia la puedes obtener tú a través de la oración. Te bendigo hijo mío.

Notas:


Fecha del encuentro, Jueves  27/11/2014

Autor: José de Jesús y María

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