Realidad del Infierno, el Purgatorio y el Cielo

Realidad del Infierno, Purgatorio, Cielo, Muerte, Juicio

La vida
La muerte
Preparación para la muerte

El pecado
El Juicio
Purgatorio
El Infierno
El Cielo

La vida

Que es hermosa es la vida, la salud, la riqueza, la diversión, los placeres, las posesiones y todos los regalos que Dios nos ha dado. Todo parece a nuestro favor y está a nuestro alcance, pero tenemos un problema común, algo que no podemos evitar, la muerte y la eternidad. Esta realidad se aplica a todos los seres humanos, crean o no en Dios, sin distinción de edad, clase, raza o religión.

Muchas personas viven la vida a todo full y piensan que Dios es muy bueno y misericordioso y que nunca van a tener que rendir cuentas de sus acciones el día de sus muertes. Ver Parábola de los talentos (Mateo 25:14-30). Muchos acondicionan un Dios a su manera, uno que no exige a través de mandamientos, uno que solamente nos da cosas buenas y no cosas malas, uno que nos tiene asegurados el cielo. Algunos lo hacen más fácil y descartan el cielo para no esperar nada de Dios, pero no aceptan que aparte del Cielo Dios también tiene el infierno preparado para aquellos que obran mal.

Algunos no creen en el infierno y de esta manera se anestesian del temor eterno del castigo con la llama que no se apaga y el gusano que nunca muere, (Marcos 9:48), muchos optan por la doctrina de la reencarnación y así creen que se libran del juicio de Dios y aún van a tener muchas vidas  y oportunidades para perfeccionarse. Otros creen en el juicio y aun en el infierno y tratan de llevar una vida mas o menos buena para que Dios los lleve al cielo, pero eso si, nada de purgatorio. Que tan fácil para todos nuestros hermanos protestantes que critican a nuestra madre Iglesia y se burlan de la doctrina y de la realidad del Purgatorio, (Mateo 5:26), pues creen que con solo aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador ya estamos salvos.

Hay quienes dicen que el Purgatorio está aquí en la tierra y que no sufrimos después de la muerte, pues como han olvidado el pecado, creen que Dios también lo ha olvidado. Muchos dicen que Dios no castiga, se olvidan del castigo del Diluvio, (Genesis 6:5-7), Sodoma y Gomorrah (Genesis 19:24) y el castigo predicho en los evangelios (Mateo 25:41), y el Apocalipsis. (Apocalipsis 20:13-15)

De nada sirven nuestras opiniones personales o las de los demás respecto al futuro de nuestras almas después de la muerte. (1 Cor 3:19-20). Si bien es cierto que Dios es altamente misericordioso, toda esa misericordia está a nuestro alcance mientras vivimos, (Isaías 55:6-7), una vez sale el alma del cuerpo nos encontramos directamente con la Justicia de Dios. (Hebreos 9:27). Dios nos ha creado para su placer y gloria, para que le amemos y cumplamos sus mandamientos, (Juan 14:15), pero como hemos vivido para nosotros y no para Él, entonces la Justicia nos va a examinar puesto que al cielo no entra nada impuro. (Apocalipsis 21:27)

El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, con un alma inmortal, pero el pecado trajo la muerte, (Génesis 2:17), por eso el polvo de nuestra humanidad regresa al polvo por decreto divino. (Génesis 3:19). Cristo el Nuevo Adán vino a redimirnos de la muerte eterna del pecado y entregó su santa humanidad para pagar por nuestros pecados y para darnos la vida eterna a través de su regalo en la gracia. Cristo nos ha comprado con su muerte en la cruz y con su sangre, para que por su gracia podamos salvarnos, por esto debemos nacer de nuevo en el agua del bautismo y del espíritu para unirnos a su cuerpo inmortal la Iglesia. Jesús es nuestra resurrección y nuestra gloria, pero si no vivimos para él, su palabra nos juzgará y pereceremos eternamente. Por esto el Señor empezó su predicación diciendo: Arrepiéntanse, el Reino de los Cielos está cerca.

Como hijos del nuevo Adán, tenemos la salvación en Cristo, pero también podemos condenarnos si despreciamos su sacrificio en la cruz el cual fue hecho para el perdón de nuestros pecados. Por esta razón el mismo nos ha dejado su cuerpo y sangre como alimento en el Sacramento de la Sagrada Eucaristía para que podamos lavar nuestras almas y seamos purificados para la vida eterna.

La muerte

Llega el momento inevitable de la muerte, la separación del cuerpo del alma. Estamos listos? El cuerpo hecho del barro tiene su límite de vida, pues al fin de todo es una creación temporal y material, pero el cuerpo no esta solo. Dios ha infundido su aliento sobre el barro, ha creado aparte del cuerpo físico mortal un cuerpo de inmortal de luz a su imagen y semejanza que es el alma y el espíritu. El cuerpo tiene una mente que nos da la inteligencia y participa de las potencias del alma que son memoria, entendimiento y voluntad. El alma es el aliento de Dios cuyo centro o núcleo es el espíritu. El alma es como un espejo que refleja todo lo bueno y lo malo que hace el cuerpo, lo bueno se nutre de la luz y la ilumina, lo malo es oscuridad y le causa la enfermedad y la muerte, el alma fue creada para amar, por esto lleva ese deseo de amar a Dios, pero cuando no lo hace y se entrega a los amores de la tierra y el pecado, se sale del propósito para el cual ha sido creada. El alma se mancha con el pecado y solo puede limpiarse con el arrepentimiento, la confesión y la sangre de Cristo.

El alma se puede santificar en la tierra cuando hace la voluntad divina y no la humana, pues el amor propio es su principal enemigo, se manifiesta a través del orgullo. Este es el mismo pecado que cometió lucifer y que causó su caída, el pecado lleva el alma al pecado y el pecado a la ruina eterna.

La muerte es momento en el cual el alma, el aliento de Dios no le da vida al cuerpo humano y se separa. El cuerpo muere, se descompone y regresa al polvo de donde salió, pero el alma siendo inmortal empieza su peregrinación en la eternidad.

Si no estamos preparados para la muerte, vamos a sufrir mucho apegándonos a la vida, además vamos a estar rodeados de tentaciones del demonio que viene a reclamar lo que le pertenece, pues el pecado le autoriza para poseer nuestras almas, por el contrario la virtud nos lleva a Cristo y nos impulsa hacia la luz.

Preparación para la muerte
Debemos vivir cada día de nuestras vidas como si fuera el último, pues nadie sabe la hora ni el lugar, nuestra vida está en las manos de Dios. No solo se muere por la vejez, podemos aun morir en el vientre de nuestras madres, o en el momento de nacer, o en nuestra infancia, adolescencia o en cualquier momento. Quien tiene la vida comprada? Quien sabe de ese momento?

Por esto es necesario llevar una buena vida, y preferiblemente morir en estado de gracia para poder entrar puros al momento de nuestro primer juicio particular. Dichosos aquellos que han tenido una devoción a la Virgen María y le han pedido, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Pues ninguno es desatendido por nuestra Madre Santísima ya que ella es la nueva Eva, la madre de todos los que viven eternamente para la gloria de Dios.

Debemos tener una confesión por lo menos una vez al mes para vivir siempre concientes del pecado, y si cometemos siempre el mismo pecado es porque no nos hemos convertido totalmente al Señor.
Debemos poner mucho énfasis en los mandamientos. Los primeros 3 mandamientos nos hablan del amor a Dios. El primer mandamiento nos llama a hacer adoración a Dios y a amar al prójimo con caridad, pues no podemos reclamar que amamos a Dios sino amamos al prójimo. Debemos honrar el nombre de Dios y hacer todo en su nombre, debemos de dedicar el Domingo totalmente al Señor. En cuanto a los otros 7 mandamientos todos son pecados en contra del prójimo.

El pecado

Cualquier pecado es una ofensa infinita a Dios que es Infinito, pues el pecado es la muerte del alma que solo puede vivir de Cristo la vida. No existe nada en la tierra que pueda pagar por el pecado pues todo lo que existe es finito y sin valor, y no puede reparar la ofensa infinita, por esto solo el sufrimiento de Cristo y su Preciosa Sangre pueden ser aceptables como sacrificio a Dios Padre por el perdón de nuestros pecados. Por esta razón Cristo murió por nuestros pecados y nos invita a comer de su cuerpo y beber de su sangre para poder limpiar, sanar y purificar nuestras almas sacramentalmente. Pero para esto debemos estar en estado de gracia, es decir haber confesado nuestros pecados, de otra manera estamos cometiendo otro pecado, y estamos comiendo y bebiendo nuestra condenación.
Que es el pecado?
Que debo de hacer para dejar el pecado?
Escrituras
Armadura contra el pecado

El alma que concibe el pecado
 

Que es el pecado?
1 El pecado es el excremento de Satanás, es esa porquería inmunda de su maldad, la comida suculenta y deliciosa del pecador.
2 El pecado es el alimento envenenado que Satanás da a todos los hambrientos de la desobediencia, aquellos que en su orgullo desafían los mandamientos y la voluntad de Dios.
3 El pecado es el virus que silenciosamente contamina el alma y la lleva a la muerte y a la condenación eterna.
4 El pecado es la moneda de Satanás que ansiosamente tantos buscan, es el arma que el enemigo usa para causarnos heridas mortales.
5 El pecado es el vestido del pecador, el maquillaje que camufla la maldad, el aura esplendorosa del maligno que engaña a tantas almas ingenuas.
6 El pecado es la corrupción que pervierte con el engaño, los placeres, las riquezas, la mentira, el odio y la complacencia de cada uno.
7 El pecado es esa nube de comodidad en la que se vive cuando el demonio cierra los ojos del alma a la luz de Dios.
8 El pecado es la sombra del demonio que cobija amistosamente al que se aleja de Dios. Es el contrato de venta de nuestras almas al enemigo. Es el título de posesión que acredita al demonio como nuestro dueño.
9 El pecado es el alimento de Eva, esa manzana dulce que en su amargura nos ha robado la inmortalidad y continua siendo veneno y muerte para los desobedientes.
10 El pecado es la oscuridad que nos brinda Satanás para que nos estanquemos en las tinieblas y despreciemos la luz de Dios.
11 El pecado es esa máscara hermosa que cubre el rostro de la muerte.
12 El pecado es ese monstruo horroroso que nos cautiva y engaña con la satisfacción temporal al costo de la infelicidad eterna.
13 El pecado son los dardos mortales que penetran el alma, luego pervierten el espíritu y llevan directo a la condenación.
14 Nuestro pecado es culpable de la muerte de Cristo en la cruz. Personalmente cada uno de nosotros hemos crucificado al Señor.
15 El pecado es una herida del alma, una mancha que no podemos borrar, un registro de nuestro mal proceder. La marca del demonio, el número 666.
16 El pecado daña nuestra relación con Dios. Destruye al pecador y al prójimo ofendido. Las consecuencias del pecado afectan no solo la victima sino muchas personas alrededor.

Que debo de hacer para dejar el pecado?
1 Primero que todo debo arrepentirme, debo pedirle perdón a Dios, pedir mi conversión. Debo examinar la ofensa que he cometido ante Dios, el daño que personalmente me he hecho, el daño que le he hecho al prójimo y las consecuencias físicas y espirituales de mi desobediencia.
2 Debo sentir asco y repugnancia por todo tipo de pecado, estudiar sus consecuencias y rechazar rotundamente su influencia.
3 Debo alejarme de los encantos del pecado, detestar su fascinación y condenar sus justificaciones.
4 Debo vivir alerta para vencer las tentaciones y así evitar pecar. El proverbio dice que el perro vuelve a su vómito. Si yo vuelvo al pecado es porque no me he arrepentido. Punto.
5 Debo confesarme a la primera oportunidad después de haber pecado. Debo confesar no solo el pecado sino mi culpabilidad y las consecuencias del pecado. Debo prometerle a Dios nunca más volver a ofenderle. Debo vencer el mundo, el demonio y la carne.
6 Debo hacer reparación por mis pecados, física y espiritualmente. Debo hacer muchas obras buenas; actos de fe, esperanza y caridad, para estar bien con Dios.
7 Debo recordar que mi pecado es una bofetada a Jesús, es clavarlo en la cruz, es burlarme de él, es darle la espalda, es asesinarlo y asesinar a la vez mi alma.
8 Debo vivir en la presencia de Dios, buscar su luz a través de su palabra y de los sacramentos.

Escrituras sobre el pecado

Wis 4:12 pues la fascinación del mal ensombrece el bien y el frenesí del deseo pervierte al espíritu ingenuo.
B1 Ch 25 411 Y el demonio con fascinaciones y falsas y malvadas fabulaciones oscurece el sentido interior y oculta el mortal veneno de lo deleitable transitorio (Sab., 4, 12). 

2Pe 2:22 Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: "el perro vuelve a su vómito" y "la puerca lavada, a revolcarse en el lodo".

1Jn 3:6 Todo el que permanece en Dios, no peca. Todo el que peca, no le ha visto ni conocido.

1Jn 3:8 Quien comete el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo.

Rom 6:23 Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Mat 5:37 Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí" "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.

Rev 3:16 Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.

 2Ti 2:22 Huye de las pasiones juveniles. Vete al alcance de la justicia, de la fe, de la caridad, de la paz, en unión de los que invocan al Señor con corazón puro.

Sir 21:2 (Eclesiástico) Huye del pecado como de la serpiente, porque, si te acercas, te morderá. Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.

Joh 8:21 Jesús les dijo otra vez: "Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir."

La carne

Rom 13:14 Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no proveáis para la carne y para la satisfacción de sus concupiscencias. (no alimentéis, no animéis las pasiones)
1 Cor. 6:18 "Huid de la fornicación"
2 Timoteo 2:22 "Huye de las pasiones juveniles
Proverbio El que no huye del peligro en el perecerá

Pro 22:3 El prudente ve el peligro y se esconde, los simples siguen adelante y sufren daño.

Armadura contra el pecado
Eph 6:10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza poderosa.
Eph 6:11 Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del diablo.
Eph 6:12 Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en el aire.
Eph 6:13 Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día funesto, y manteneros firmes después de haber vencido todo.
Eph 6:14 Poneos en pie, ceñida vuestra cintura con la verdad y revestidos de la justicia como coraza,
Eph 6:15 calzados los pies con el celo por el Evangelio de la paz,
Eph 6:16 embrazando siempre el escudo de la fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del maligno.
Eph 6:17 Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
Eph 6:18 siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos, 

1Jn 5:18 Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no le toca.

El alma que concibe el pecado
Parte de Capítulo 43 Revelaciones de Santa Brígida.
The Lord speaks to His bride

Una persona se hunde a partir de un ligero mal hacia la máxima condena y castigo. ¿Sabes cuál es la carga más pesada que impide que las cosas crezcan?
Con certeza es la carga de un niño que está a punto de nacer, pero que no puede salir y muere en el vientre de la madre, y a la madre se le hace una hernia de la que muere, y el padre la lleva a la tumba, con el niño dentro, y la entierra con la materia putrefacta. Esto es lo que hace el demonio con el alma.
El alma inmoral es como la esposa del demonio que se somete a su voluntad en todo. Ella concibe al hijo por el demonio, al obtener placer en el pecado y regocijarse en él. Igual que una madre concibe y engendra el fruto mediante una pequeña semilla que es casi insignificante, igualmente, deleitándose en el pecado, el alma da mucho fruto al demonio.
Posteriormente la fuerza y los miembros del cuerpo se van formando a medida que se añade pecado sobre pecado y aumenta cada día. La madre se hincha con el aumento de los pecados. Quiere dar a luz pero no puede porque su naturaleza se ha consumido con el pecado y se ha cansado de la vida. Ella hubiera preferido continuar pecando, pero no puede, y Dios no se lo permite. Entonces el miedo se hace presente porque ella no puede realizar su deseo. La fuerza y la alegría se le acaban y se ve rodeada de preocupaciones y pesares. Entonces su vientre revienta y ella pierde la esperanza de hacer el bien. Muere mientras blasfema y reniega de la justicia divina. Y, así, es conducida por el padre, el demonio hacia el sepulcro del infierno, donde ella queda enterrada para siempre con la podredumbre de su pecado y con el hijo de su depravado deleite. Ves así cómo un pecado, pequeño al principio, llega a aumentar y crecer hasta la condenación”.

El Infierno

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El Infierno es el lugar del castigo eterno para los que ofenden a Dios y no se arrepienten, para los que desprecian la misericordia de Dios y no aceptan a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Dios no condena, pero su palabra nos juzgará de todos nuestros malos actos, Jesús vino a salvarnos pero el pecador que no viene a Jesús está en peligro de perder su vida eternamente.
El alma que Dios nos ha dado es inmortal, pues somos hechos a imagen y semejanza suya. Después del Juicio Final,
vendrá la resurrección de los muertos y aquellos que despreciaron a Dios serán condenados eternamente en cuerpo y alma.

Apocalipsis 20:11-14
11.Luego vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él. El cielo y la tierra huyeron de su presencia sin dejar rastro.
12.Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; fueron abiertos unos libros, y luego se abrió otro libro, que es el de la vida; y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus obras.
13.Y el mar devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.
14.La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego - este lago de fuego es la muerte segunda -
15.y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.

Ver carta escrita por un alma condenada

El Cielo

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El Cielo es el lugar de la recompensa eterna, donde recogeremos lo que hemos sembrado durante nuestras vidas. Jesús vino a salvar nuestras almas por la Gracia a través de su muerte en la cruz, por su muerte nos ha dado la vida, por sus santas llagas somos sanados y por su preciosa sangre recibimos vida para la vida eterna puesto que Él es la Resurrección y la Vida.
Si nos arrepentimos de nuestros pecados y venimos recibimos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, aseguraremos el Cielo. Para esto debemos morir en estado de Gracia y purificar la mancha de nuestros pecados con su Preciosa Sangre. Jesús está presente con nosotros, Emanuel anunciado en Isaías 700 años antes de su encarnación. Jesús está verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar donde está esperandonos para recibirnos con su amor paternal. La Sagrada Eucaristía es la puerta al Cielo, Jesús es el puente entre el Cielo y la tierra.

Fuera de Jesús no hay Salvación ni Cielo.
El alma que Dios nos ha dado es inmortal, pues somos hechos a imagen y semejanza suya. Antes del Juicio Final muchas almas pueden ir al Cielo y gozar con todos los bienaventurados de la visión beatífica. Después del Juicio Final,
vendrá la resurrección de los muertos y aquellos que honraron a Dios y que se encuentran escritos en el Libro de la Vida serán glorificados eternamente en cuerpo y alma.

Ver testimonio sobre el Purgatorio, el Infierno y el Cielo por Gloria Polo

Lucas 23:43
Entonces Jesús le dijo al buen ladrón en la cruz: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.

 Realidad del Cielo, Infierno y Purgatorio 

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