El Trabajo de Dios

Oración a Nuestro Señor Jesús crucificado.

Oración a Nuestro Señor Jesús crucificado.

Autor: José de Jesús y María
Oración a Nuestro Señor Jesús crucificado.

Recomendada para antes o después de la Sagrada Comunión.

Padre Celestial; en el santo nombre de tu Hijo Jesús, crucificado por mis pecados, y en el Amor del Espíritu Santo, vengo humildemente ante ti, con dolor por mis pecados. A través de la intersección del Inmaculado Corazón de María, te ofrezco el sacrificio de Jesús en la cruz, el cual vivo cuando lo recibo en la Sagrada Eucaristía.

Señor Jesús crucificado; yo humildemente te hablo, en la Presencia de María Nuestra Madre Bendita. Reconozco que tu sufriste mucho por mi y por todo el mundo, y que estamos endeudados contigo para siempre.

Señor Jesús; yo aprecio mucho los sufrimientos que padeciste por mi y por el resto de la humanidad.

Te agradezco por salvarme a través de tu dolor aplastante, a través de tus tantas heridas, a través de tu cansancio y agonía y a través de tu Preciosa Sangre derramada con tanto dolor y amor por nosotros; a través de tu dificultad para respirar, a través de tu sudor y tus lagrimas, a través de tu paciencia misericordiosa, a través de cada esfuerzo que tu hiciste y a través de tu ofrecimiento total por mis pecados y por los pecados del mundo entero.

Señor a veces me quejo cuando tengo un pequeño infortunio, alguna herida o cuando estoy enfermo o cansado, rechazado, despreciado o condenado. Pero tu fuiste cubierto sobre todo tu cuerpo con dolorosas heridas; fuiste punzado dolorosamente con la corona de espinas, tu carne fue rasgada durante la flagelación, fuiste insultado con terribles blasfemias, fuiste escupido, fuiste humillado, tuviste nuevas heridas infligidas sobre su hombro herido por el peso aplastante de la cruz, tuviste nuevas heridas sobre tus heridas al ser despojado violentamente de tus vestiduras, fuiste perforado dolorosamente por los clavos en la cruz, fuiste colgado en la cruz para sangrar dolorosamente hasta la muerte, sufriste asfixia por causa de tu dificultad para respirar en tanto dolor, y sin embargo tu agonía física era solo una pequeña parte de tu sufrimiento comparado con la agonía espiritual porque tu eres Dios, y tu alma santa estuvo llena de pena hasta la muerte, hasta que entregaste tu vida a cambio de nuestra vida eterna.

Tu viste la ingratitud del hombre por tu gran sacrificio, y sufriste por el orgullo de nuestros pecados, por la agresividad de aquellos que tu creaste con tanto amor, por el odio de los hombres quienes siempre recibirían todo tu amor si tan solo vienen a ti.

Mi Señor Jesús crucificado, vengo humildemente ante ti, fuente eterna de sanación y de vida, Poderosa fuente de nuestra Resurrección, comida para nuestras almas en la Sagrada Eucaristía, refugio eterno de Luz Divina, puerta a la Majestad y la Gloria del Padre y nuestra única esperanza y salvación.

Divino Señor Misericordioso, te ruego y suplico en nombre de toda la humanidad por tu misericordia y compasión, por tu sanación y bendiciones y por tu Salvación.

Oh Precioso tesoro del Cielo, tu que te ocultas del orgulloso, llena mi corazón con humildad y pureza para que yo pueda ser digno de recibir las promesas de la vida eterna en tu Gloria con el Padre y el Espíritu Santo.

Amen.

Señor, en tu Sagrado Corazón yo coloco mi corazón unido a todas mis necesidades y deseos, te presento humildemente mis peticiones, por favor dígnate escuchar mi suplica, abrázame con tu amor, respóndele a mi alma, mírame Señor, soy tu hijo que viene atraído por tu amor.

Mi Señor Jesús; en tu cuerpo crucificado yo coloco reverentemente mis pecado, mi enfermedad y las de aquellas personas por las cuales rezo; puesto que tu soportaste nuestras enfermedades, soportaste nuestros sufrimientos y pagaste por nuestros pecados. Por favor disuélvelo todo en tu misericordia; concédeme estas peticiones en tu santo nombre y en el nombre de tu dolorosa madre, mi madre. Amen.

Apostolado del Trabajo de Dios - tdo©#47