Cuerpo, alma, espíritu

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Cuerpo, alma, espíritu

1 Tes 5:23 Que Él, el Dios de la paz, os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.

El hombre es creado a imagen y semejanza de Dios

El hombre es una criatura de Dios, creada a su imagen y semejanza, parte materia tomada de la tierra y parte espíritu infundido por Dios. En el orden espiritual el hombre es un espíritu viviente, un alma viva dentro de un cuerpo.
Hay tres personas en Dios, y a pesar de que nunca tendremos la sabiduría o el conocimiento para explicar el misterio de la Santísima Trinidad, es así como en términos humanos estamos más cerca de comprender a Dios el incomprensible y a pronunciar su inefable Santo Nombre.

Podemos ver que Dios es como una comunidad de tres Santísimas Potencias que en unidad forman un solo Dios.
Dios el Padre es el poder absoluto y Divina Voluntad, el principio de todas las cosas que han venido a la existencia de la nada, de su esencia divina y de su ser eterno.

Dios el Hijo es el resplandor del Padre, la imagen visible del Dios invisible, el primogénito de toda la creación, (Col 1,15) la Palabra eterna de Dios que se hizo carne (Jn 1,14). Él es el Logos, la gracia de Dios que ha venido al mundo creado para revelar a Dios en verdad, para demostrar el poder de su Santo Nombre (Juan 8:58) y para salvar su creación.
Dios el Espíritu Santo es el amor de Dios el Padre y de Dios el Hijo. El aliento de Dios que da la vida, el poder que sostiene el universo, la luz de Dios que brilla sobre la oscuridad.

Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza. Le ha dado una trinidad de partes inseparables que se integran para hacer al hombre lo que es: Espíritu , Alma y Cuerpo 1 Tes 5:23
Es interesante que Dios ha puesto una pequeña Trinidad en la mayor parte de sus obras, los poderes triples se encuentran en la mayoría de las cosas, si miramos con atención.

Imagen Trinitaria reflejada en la creación de Dios

  • El sol es como la Trinidad, vamos a hacer una comparación, que aun siendo tan lejos de Dios, nos ayuda a comprender un poco el gran misterio de la unidad trinitaria. Digamos que Dios el Padre es el fuego, Dios el Hijo es la Luz, y Dios el Espíritu Santo es el calor. Dondequiera que haya un fuego, hay luz, donde hay luz, hay calor. Así que los tres están siempre juntos. Dios es uno, y sin embargo tres.

  • Hay tres reinos en la naturaleza: animal, vegetal y mineral.

  • El tiempo se divide en tres: pasado, presente y futuro.

  • Estados de la materia: sólido, líquido y gas.

  • Las mediciones de espacio: longitud, anchura y profundidad.

  • Los colores primarios: rojo, amarillo y azul.

  • Partes de un átomo: protones, neutrones y electrones.

  • Tipos de radiación, los rayos del sol: alfa, beta, gamma.

  • Los nutrientes en el suelo: nitrógeno, fósforo y potasio.

  • Las células vivas en la sangre: glóbulos rojos (eritrocitos), glóbulos blancos (leucocitos) y plaquetas (trombocitos)

  • Familia humana: padre, madre e hijos.

  • Potencias del alma: memoria, voluntad y entendimiento.

  • La expresión humana: pensamientos, palabras y acciones.

  • Hay muchos más ejemplos, por supuesto, todos son como una firma del creador.

Dios es Espíritu, pero Él creó al hombre tanto materia como espíritu, lo que le permite participar de su naturaleza espiritual. Siendo el Padre de todos los espíritus (Hebreos 12: 9) Dios es nuestro Padre.
El cuerpo es la vasija de barro que contiene el alma y el espíritu.
El alma es el aliento inmortal de Dios, (Job 33: 4) que mantiene al hombre vivo en su cuerpo mortal y sigue viviendo incluso después de la muerte, cuando se separa del cuerpo.
El Espíritu es la chispa de la divinidad que Dios ha puesto en el alma, un pequeño rayo de luz, es una imagen perfecta de Dios, una compañía para el hombre, que se manifiesta en su conciencia, y le recuerda que él es una templo de Dios (1 Cor 3:16), es como una impresión de los diez mandamientos.

El hombre que no es espiritual es guiado por sus instintos naturales de ser humano y tiene la tendencia a pervertirse a sí mismo si no tiene ayuda. Dios por su gracia nos ha dado el espíritu, que nos ayuda a sentirnos atraídos a él, y nos recuerda de dónde venimos.

En el plan de Dios, el hombre fue creado para conocerle, amarle y servirle. (Deu 10:12) pero como también nos dio libre albedrío, nosotros decidimos desde el primer hombre, Adán, nuestro primer padre terrenal rebelarnos contra la voluntad de Dios, por lo tanto, hemos perdido la luz con que Dios nos había llenado, cuando entramos en la oscuridad del pecado. Hemos perdido la Gracia original que Él nos había dado por causa de nuestra vida de pecado y hemos perdido nuestra inmortalidad original a través de nuestra desobediencia.
Que tan afortunados somos nosotros en Cristo, que ha venido al mundo para deshacer la obra del pecado y a darnos la gracia (Ef 2: 8) para ser restaurados a la santidad.

 

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¿Qué es el cuerpo?

Siendo hecho de polvo, es simplemente un recipiente, un vaso de barro, una olla, que contiene un tesoro celestial.

Debido a nuestra naturaleza pecaminosa, todos estamos destinados a morir, por lo tanto, las palabras de San Juan Vianney son muy apropiadas, somos simplemente un balde lleno de gusanos.

El cuerpo con sus tendencias humanas está siempre hambriento de satisfacer los sentidos, por desgracia, eso nos lleva al pecado. San Francisco de Asís llamaba el cuerpo "el hermano burro"

El cuerpo y la mente afectan al alma con todas sus actividades, el alma está hecha de luz, pero el cuerpo la contamina con el pecado que la llena de heridas y le quita su luz.

El cuerpo siendo responsable por el pecado, se pone de acuerdo con el alma para destruir lo que Dios creó puro. Es por esto que después del juicio final, todos los muertos se levantarán, sus cuerpos se reunirán con sus almas y los buenos ascenderán a la Gloria de Dios en cuerpo y alma, mientras que los malos se hundirán hasta las profundidades del infierno en cuerpo y alma para ser castigados eternamente en el fuego que nunca se apaga y serán atormentados por el gusano que nunca muere. (Mar 9:48)

El cuerpo siendo hecho de la tierra tiene tendencias terrenales, por otra parte, el alma fue hecha para amar a Dios y tiene tendencias celestiales, pero es dejada a merced del cuerpo, y así comparte sus debilidades.

El Espíritu participa, siendo una fuerza que ayuda al hombre a controlarse a sí mismo.

 

¿Qué es el alma?

El alma es el soplo de vida dada al hombre cuando es concebido, es un cuerpo espiritual que se une al cuerpo físico compuesto de elementos formados en la tierra. No recibimos un alma de nuestros padres, al tiempo que participan en la creación de Dios, el alma viene directamente desde Dios, el alma es la vida del ser creado. La materia no tiene vida pero el alma siendo de Dios da vida a todos los seres creados.
El alma del hombre hecha a imagen y semejanza de Dios es inmortal, diferente al alma de otras criaturas. Las almas de los animales y otros seres creados mueren cuando mueren sus cuerpos.
El alma tiene tres potencias que ayudan a la mente a actuar: la memoria , el entendimiento y la voluntad. La mente es la parte de la persona que lo ayuda a experimentar la vida en el mundo, interactúa con el alma y el espíritu a través de sentimientos y emociones. La mente se inclina más a la razón que a la fe, por lo tanto, plantea la primera oposición a la vida espiritual que se basa en la fe.
El alma del hombre es un cuerpo inmortal de luz, Dios se lo da al hombre puro, pero se mancha con nuestra pecaminosidad y es herida mortalmente.

El alma en su estado glorificado es la imagen y semejanza perfecta de Dios, participa de la inmortalidad y la gloria de los santos, comparte los atributos de Dios y goza de las siguientes propiedades: Claridad, impasibilidad, agilidad y sutileza.


 

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Definiciones de la Suma Teológica
. Claridad: El cuerpo resucitado en la gloria tendrá una medida de luminosidad y esplendor, de acuerdo al grado de la gloria del alma. Dice la Escritura (Mateo 13:43.): "Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre." Esta cualidad brillante y espléndida del cuerpo resucitado es llamada su claridad.
. Impasibilidad : Los cuerpos de los justos no tendrán la capacidad de sufrir ningún tipo de dolor, tampoco experimentarán cambios sustanciales. Los cuerpos de los condenados sufrirán dolores en el infierno, y por lo tanto no son impasibles; sin embargo, estos cuerpos no sufrirán cambios sustanciales tampoco. San Pablo (. I Cor 15:42) dice: "Si el cuerpo se siembra en corrupción, se levantará  en corrupción".
. Agilidad : El cuerpo glorificado será capaz de moverse con la rapidez del pensamiento de un lugar a otro bajo la dirección del alma y el mando de la libre voluntad.
. La sutileza : El cuerpo resucitado estará con toda la acción orgánica, perfectamente sujeto al alma, e instantáneamente responsivo a la voluntad, sin necesitar sustento material. Esta cualidad espiritual del cuerpo resucitado se llama sutileza.


¿Que es el espíritu del hombre?
El espíritu es la parte inmaterial del hombre, está tan conectado con el cuerpo y el alma, que está lleno de tendencias terrenales, que le llevan a las cosas del mundo y a los deseos de los sentidos. Se nutre de nuestro amor propio y trabaja en oposición directa con el Espíritu de Dios. El Señor dice: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Nuestro corazón es puro cuando nuestro espíritu es puro.
En el bautismo recibimos el Espíritu Santo de Dios y recibimos la gracia santificante que nos ayudará a ganar la batalla sobre la naturaleza pecaminosa de nuestro espíritu humano. Dios nos ha dado libre albedrio: o vivimos por nuestro espíritu humano y entramos en la oscuridad y la muerte o aceptamos su Espíritu Santo a morar en nosotros, para que nos levante del polvo a la luz y a la vida eterna. Jesús nos llama a negarnos a nosotros mismos, a renunciar nuestro espíritu a cambio de su Espíritu, con el fin de convertirnos en sus seguidores.
Al ser templos del Espíritu Santo de Dios, debemos vivir según el Espíritu de Dios (Gal 5:16) y no según la carne, de lo contrario abrimos las puertas del alma a los espíritus malignos que se toman el templo de Dios y pervierten nuestra humanidad ayudados por nuestro pecado.
Dios es el Padre de todos los espíritus. En el bautismo somos revestidos con Cristo, recibimos el Espíritu Santo. Dios ha puesto su espíritu en el hombre como fue profetizado en Eze 36:27 Pondré mi espíritu en vosotros, y les haré cumplir mis leyes, y respetar y practicar mis juicios.
Somos templos del Espíritu Santo. 1 Co 6:19 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo dentro de ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no son dueños de si mismos?
Así que penetrando más profundamente dentro de nuestro ser, el cuerpo tiene un corazón que da vida, esa vida viene del alma, el aliento de Dios, y el alma tiene su centro de luz en el Espíritu de Dios que es la Luz de todas las luces.
El Espíritu Santo es Dios mismo, Él es como el viento que viene de aquí o allí, no lo podemos ver, pero Él actúa en nosotros y a través de nosotros (Juan 3: 8). Debemos cultivar una relación profunda con Dios a fin de permanecer en su presencia y convertirnos en instrumentos del Espíritu Santo. Debemos creer con firmeza y actuar con respeto como templos de Dios.

1 Tes 5:23 Que Él, el Dios de la paz, os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.  

Cuerpo, alma y espíritu

Que el Señor santifique tu espíritu con su Espíritu Santo, para que estando lleno de Dios, tu cuerpo y alma participen de la Santa Humanidad de Cristo, que nos mantiene irreprochables y santos. Amén

José de Jesús y María.

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